martes, 5 de marzo de 2013

Parque Natural Sierra de Baza



Patrimonio Cultural Medio Ambiental Andalucía
C.E.P.E.R. Juan Rodríguez Pintor.: Curso 2012–2013
Tutor.: Roberto Martin
Autor.: José Merino
Fecha presentación.: 6 de marzo 2013



Espacios Protegidos
Parque natural Sierra de Baza

La Sierra de Baza, fue declarado espacio natural protegido por la Ley 2/1989, de 18 de julio, por la que se aprueba el Inventario de Espacios Naturales Protegidos de Andalucía y se establecen medidas adicionales para su protección, contando con una extensión total de 53.649 ha, distribuida entre los términos municipales de Baza, Dólar, Gor, Caniles y Valle de Zalabí.

El Parque Natural Sierra de Baza, perteneciente a las Cordilleras Béticas del sur de la región andaluza, se encuentra situado entre dos extensas planicies que corresponden a la Hoya de Guadix-Granada y a los Llanos del Marquesado, representando un accidente geográfico de elevada espectacularidad.
Las alturas de sus cimas se sitúan entre los 1.200 m y 2.200 m correspondiendo sus partes más elevadas a rocas calizas muy erosionadas con pendientes casi perpendiculares y sólo colonizadas por una vegetación de plantas de pequeño porte, adaptadas al fuerte viento y las bajas temperaturas. Este hábitat de roquedo, solitario debido al difícil acceso, resulta muy apetecible por las grandes rapaces que lo utilizan como lugar de descanso y cría.
La trama fluvial se compone principalmente de arroyos que vierten al río Baza, integrado dentro de la cuenca del Guadalquivir. En los barrancos se desarrolla una comunidad interesante que aprovecha la elevada humedad, característica poco común en este espacio, y donde crecen especies típicas del bosque galería. La naturaleza caliza del macizo ocasiona un flujo de agua subterráneo que desagua en forma de fuentes y manantiales, entre las que cabe citar la Fuente de las víboras, la Fuente de los atrevidos, etc.


En un espacio montañoso como esta sierra la vegetación cambia conforme ascendemos en altura, estando condicionada por la temperatura, humedad y nivel de riqueza del sustrato. Podemos distinguir comunidades muy diferentes; las zonas más bajas con pendientes suaves están colonizadas por encinas acompañadas de un estrato de herbáceas donde abunda la peonía. Grandes superficies se encuentran muy degradadas y sustituidas por cultivos de secano. Por encima se localiza un matorral espinoso junto a una cubierta arbórea de quejigos y arces, capaces de soportar temperaturas más bajas y suelos más pobres. Sin embargo la mayor superficie vegetal corresponde a repoblaciones de pino laricio y carrasco, acompañados de un estrato arbustivo de sabinas y enebros. Otro enclave muy interesante desde el punto de vista botánico corresponde a la comunidad de tomillares, especies únicas en la serranía localizadas en los denominados Blanquizares.
Águila Culebrera

Con respecto a la fauna podemos decir que en esta sierra habita una rica comunidad de aves, al existir un mosaico de biotopos. Las rapaces son el grupo más destacado, encontrando especies como el azor, el águila culebrera, el águila real o el búho real. En los restos conservados de bosque mediterráneo son abundantes los pequeños mamíferos como la garduña, el gato montés o el tejón. Los sotos de los ríos proporcionan el único biotopo húmedo de la sierra a pesar de que son escasos y se encuentran muy degradados. En ellos abundan la rana común, culebra de agua, culebra viperina, musaraña común, ruiseñor bastardo, mosquitero común.
Dama de Baza
Esta sierra ha sido un espacio poblado desde antiguo como demuestran los restos del Paleolítico localizados en el monte Jabalcón, donde las cuevas rupestres testimonian los asentamientos del hombre primitivo. El principal resto arqueológico, al menos por su especial belleza, corresponde a la «Dama de Baza», escultura ibérica del siglo IV a.c. Los restos de la Vía Augusta son asimismo importantes al corresponder a la calzada que comunicaba la Bética con Roma.
La gastronomía de la zona es sencilla pero de excelente calidad y junto a las chacinas típicas de su cabaña, encontramos ricos quesos. Sus dulces tradicionales nos indican un pasado de amplias culturas que han dejado en sus habitantes las tradiciones acumuladas durante siglos de convivencia.
El visitante, al adentrarse en la Sierra de Baza, comprobará como el paisaje y el clima varía respecto a su entorno estepario. La disminución de la temperatura, el aumento de precipitaciones y el rango altitudinal propician la aparición de numerosas formaciones vegetales. Por este motivo, los científicos califican a este Parque Natural como una isla bioclimática.
Prados del Rey
Este espacio natural está compuesto por hermosos valles como el de Bodurria, profundos barrancos como el de Plaza, cuevas y suaves colinas y hasta pastizales oro mediterráneos como Los Prados del Rey, donde se alimenta la cabaña ganadera de la zona. 


Desde el Mirador de Narváez se contemplan, además de unas hermosas vistas, el pico de Santa Bárbara, que con sus más de 2.300 metros se erige como la cima más elevada del Parque. La diferencia de altitud, clima y relieve condicionan la existencia de diferentes especies. En la alta montaña, se encuentran grandes bosques de pinares autóctonos como el pino silvestre y el negral, que son sustituidos por acérales y pinos de repoblación, mientras que, en las cotas más bajas, el paisaje se humaniza y los restos de antiguos encinares se intercalan con zonas de cultivo.
Pinar Autóctono
Al abrigo de esta variada vegetación, se esconden mamíferos como el zorro, el ciervo y el jabalí. Si se permanece en silencio, se puede disfrutar del colorido vuelo del abejaruco. La región también es conocida por su tradición cinegética. De hecho aquí se encuentra el primer coto de caza de la provincia.
Tanto los arroyos como las aguas subterráneas que emanan en fuentes como la del Olvido o la de las Víboras son un manantial de vida para muchas especies que habitan en la zona. Realizando alguno de los senderos cercanos a Florales se pueden contemplar distintos barrancos escarbados en la piedra, llegando al bosque de ribera que acompaña al arroyo Bodurria, donde se pueden observar la presencia de anfibios.
Otro de los atractivos del Parque Natural es la existencia de restos arqueológicos. Las pinturas rupestres del monte Jabalcón es uno de los ejemplos más significativos.

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4 comentarios:

  1. Felicidades Jose, es un buen trabajo
    Saludos

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